La muerte es la oportunidad última de percibir por ti mismo la verdad completa que subyace a la existencia.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Morir antes de morir- Conversaciones con Krishnamurti

El "yo" o ego es una entidad falsa que hemos creado al identificándonos con las formas, posesiones, logros, personas, sucesos ... todas cosas impermanentes. Cuanto más fuerte es la identificación con el Ego (y con todas las formas con cuales hemos creado el ego ...), más miedo tendremos a la muerte del organismo, la muerte fìaica.

El camino de la consciencia consiste en ir desactivando poco a poco esta energia del ego mientras nuestro organismo está vivo para utilizar la existencia para algo más útil.

La esencia, el ser real no tiene nada que ver con nuestra casa, coche, estudios, educación, amigos, cuerpo físico, ideas políticas, profesión ... todo esto son cosas impermanentes con poca importancia. El ego se ha construido a través de estas formas y les ha dado mucha importancia. A través de la identificación con las formas el ego se alimenta y sigue vivo. La vía de la consciencia consiste en desactivar la identificación con las formas y con el ego. Mientras el ego va desapareciendo, va desapareciendo el miedo a la muerte. Te das cuenta que lo único que termina es la ilusión del "yo".


4 comentarios:

Guzmán. dijo...

Jiddu Krishnamurti y Nitya.

Mi hermano ha muerto;
éramos como dos estrellas en un cielo desnudo.
Él era igual que yo:
la piel tostada por el cálido Sol
en la tierra de suaves brisas,
oscilantes palmeras,
y ríos de agua fresca;
donde son innumerables las sombras,
y hay cotorras y papagayos de vivos colores.
Donde las copas verdes de los árboles
danzan bajo la refulgente luz del Sol;
donde hay dorados arenales
y mares de color verde azulado:
donde el mundo vive bajo el peso del Sol,
y la tierra cocida es marrón mate;
donde el arroz verde
centellea cautivador en las aguas limosas,
y los cuerpos tostados, desnudos, brillan
libres en el resplandor deslumbrante.
La tierra
de la madre que amamanta a su hijo al borde de la carretera;
del devoto amante
que trae en ofrenda vistosas flores;
del santuario a la orilla del camino;
de intenso silencio;
de paz inmensa.
Murió;
lloré en soledad.
Allá adonde iba, oía su voz
y su risa alegre.
Buscaba su rostro
en cada caminante
y a cada uno preguntaba si había visto a mi hermano;
pero ninguno de ellos podía darme consuelo.
Rogué,
recé,
mas los dioses guardaban silencio.
No me quedaban ya lágrimas;
no me quedaban sueños.
Lo busqué en todas las cosas,
en todos los países.
Lo oía en el susurro unísono de los árboles
llamándome a su morada.
Y luego,
en mi búsqueda,
apareciste Tú,
Señor de mi corazón;
sólo en Ti
vi el rostro de mi hermano.
Sólo en ti,
mi eterno Amor,
veo los rostros
de todos los vivos y de todos los muertos.

El Canto de la Vida, 1931.
Krishnamurti 100 años de Sabiduría, Evelyne Blau.
http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

J. C. dijo...

Interesante tu blog.
Siempre me interesó el como morir.
Seguiré mis lecturas.
Saludos.

María Adoración García López dijo...

http://www.percepcionunitaria.org

María Adoración García López dijo...

http://www.percepcionunitaria.org