La muerte es la oportunidad última de percibir por ti mismo la verdad completa que subyace a la existencia.

lunes, 9 de junio de 2008

El Libro Tibetano de los Muertos II

El Libro Tibetano de los Muertos I

El budismo siempre se enseña así, directamente de maestro a discípulo, y Pema Chödren lo enseña de la misma forma que le enseñaron a él. Un día mientras Tubten Shering estaba preparando la comida de la mañana su maestro le dice: " Hay un hombre muriéndose en la aldea vecina. Saldremos mañana de madrugada para poder ayudarle. Acudiremos todos los días durante las 7 próximas semanas y le leeremos el Bardo thodol". Luego manda a Tubten a la biblioteca a buscar el Bardo Thodol. Este texto es una guía para aquellas personas que están muriendo y se usa en todos los países budistas de los Himalayas. Fue escrito en el siglo VIII por Padmasambava, que llevó el budismo a esta región. Y ha formado parte integral de la vida de estas gentes desde entonces.

El Bardo Thodol se le lee al muerto en voz alta durante 49 días, que es el lapso de tiempo normal que transcurre entre la muerte y el renacimiento.

Tubten le pregunta a su maestro: ¿qué pasa cuando morimos?- El Lama le contesta: Con la muerte perdemos todo lo que nos parece real. Y a no ser que podamos soltar todo aquello a lo que nos aferramos en la vida estaremos aterrorizados. Como no podemos dejar de luchar por aferrarnos a nuestra vida, todos estos miedos y anhelos nos arrastran a otra dolorosa realidad.-

Tubten continua preguntando ¿Dónde va realmente la conciencia?- El Lama le responde: Siempre estamos vagando a través de estados transicionales llamados bardos. El nombre de este texto Bardo Thodol, significa La gran Liberación por la escucha del Bardo y describe las transiciones de la muerte a la vida. .



Leemos el libro en voz alta para guiar a la persona muerta y aclararle lo que está ocurriendo:

" Ahora yo estoy experimentando la Luz Clara de la realidad objetiva. Nada está sucediendo, nada ha sucedido nunca, ni sucederá jamás. Mi sentido presente del yo, el viajero, es en realidad el vacío mismo, sin cualidades ni características. Yo me recuerdo a mí mismo como el viajero, cuya naturaleza más profunda es la Luz Clara misma; yo soy uno; no hay otro. Yo soy la vacuidad del vacío, el eterno no nacido, el no creado, ni real ni irreal. Todo de lo que he sido consciente es de mi propio juego de consciencia, una danza de luz, patronesde luz girando en extensión infinita, infinidad interminable, el Absoluto más allá del cambio, de la existencia, de la realidad. Yo, el viajero, soy inseparable de la Luz Clara; Yo no puedo nacer, morir, existir o cambiar. Yo sé ahora que ésta es mi verdadera naturaleza.

("CONFRONTANDO LA LUZ CLARA") ( Del "Libro Contemporáneo de Los Muertos" de E.J. Gold, versión occidental del "Libro Tibetano de los Muertos")

domingo, 20 de abril de 2008

Y si mueres mañana...?

Supón que de algún modo descubrieras que sólo te queda un día más de vida. Qué harías en este útimo día precioso sobre la tierra? Si pudieras usar este último día de vida para completar todos tus asuntos, sabrías cómo hacerlo? Te sentirías satisfecho en el momento de tu último respiro, de haber vivido plenamente cada instante?

He aquí algunos testimonios. Qué harías tú si supieras que vas a morir mañana ...?



Para realmente tener tranquilidad al morir, deberíamos haber finalizado todos nuestros asuntos antes. Pero... cómo sabremos que día será el último?

En el momento de nuestra muerte deberíamos tener la presencia, una mente y consciencia claras, tomando nuestra última respiración con la clara satisfacción de que hemos hecho todo lo posible por usar al máximo nuestra vida.

Día a día, si alguna vez nos tomamos la molestia de mirar, descubriremos las cosas que han sido dejadas de hacer y que necesitan repararse. Es la señal de un auténtico ser humano que realmente ha vivido, que ha exprimido de la vida cada gota posible de calidad. Deberíamos esforzarnos por vivir nuestras vidas para que un día, en cualquier momento, podamos decir: "hoy puedo morir sin remordimientos."

lunes, 31 de marzo de 2008

Descansando en la paz natural :Dzogchen Beara



Dzogchen Beara un lugar donde la mente exhausta puede descansar en la paz natural. Sogyal Rimpoché lleva la dirección de este lugar para aliviar el sufrimiento y satisfacer las necesidades espirituales olvidadas por occidente.

martes, 25 de marzo de 2008

La naturaleza de la muerte

La muerte y la madre Un corto de Ruth Lingford, basado en el cuento "historia de una madre" de Hans Christian Andersen.


Una parabola del Buda
La esposa de un hombre rico llamado Kisangotami enloqueció cuando supo que su pequeño hijo había muerto. Su mal era tan terrible que no escuchó las palabras que sus familiares le decían, y salió de casa con el cadáver del menor en los brazos para buscar a un médico que le devolviera la vida.
La gente del pueblo lloraba incesantemente al ver tan terrible espectáculo, mas no podían hacer algo para consolar a la desdichada mujer.
Uno de los discípulos de Buda la vio tan desconsolada, que no pudo evitar aconsejarle que fuera a Jetavana, ciudad donde se encontraba Buda y le pidiera ayuda. La mujer le hizo caso y de inmediato viajó hasta esa ciudad, cargando a su hijo muerto.
El gran iluminado la tuvo frente así y la miró con calma; luego le dijo: “Mujer, para curar a tu hijo es menester que consigas algunas semillas de mostaza. Ve a la ciudad y pide que te las regalen. Pero quien lo haga debe cumplir con una condición: en su casa nadie debe haber muerto nunca”.
La madre se alejó precipitadamente de aquel sitio y fue en busca de las semillas que le devolverían la vida a su querido hijo. Encontrar las semillas no era tan difícil, pero en vano buscó una casa donde nadie hubiera muerto.
Con el paso de los días, por fin comprendió la intención de Buda y sintió que despertaba de un profundo sueño y que volvía a la realidad y al entendimiento.
Tomó el frío cadáver de su pequeño y lo llevó a sepultar, después regresó ante Buda y se hizo su discípula.

jueves, 20 de marzo de 2008

Saber vivir, saber morir

Raimon Panikkar,filósofo y teólogo español nacido en Barcelona. Hijo de un industrial indio radicado en Catalunya y madre catalana amante de las artes, fue ordenado sacerdote en 1946 y ha sido profesor en las universidades de Madrid, Roma, Montreal, Harvard y Santa Bárbara en California.

Actualmente se considera un católico ecuménico abierto al diálogo interconfesional, y es una autoridad internacional en espiritualidad. Su obra, traducida a varios idiomas, aparece en las bibliografías de las más importantes universidades del mundo.



¿Cómo solucionar la aparente contraposición entre la muerte y la continuidad de la vida?

"A esto quiere responder la metáfora sobre la gota de agua que cae al mar, que sería el morir, como describen tantos poetas orientales y occidentales. Ningún hombre puede hacer la experiencia de la muerte, sino sólo imaginarse el morir –y experimentar el dolor por la muerte del ser amado. Si nos empeñamos en ser sólo gota, al fundirnos en el mar nuestra gota desaparece.

Pero si nos descubrimos no como gota, sino como agua, comprendemos que nuestra agua no desaparece, ni siquiera deja de ser “esta agua”. El concepto agua no tiene límites ni fronteras, pero se trata de nuestra agua concreta y no de un concepto.. La gota es el individualismo; el agua es nuestro verdadero ser."

Raimon Panikkar

viernes, 7 de marzo de 2008

Consciencia de la muerte

"Sólo el hombre que ha tomado consciencia de la muerte es capaz de comenzar a disfutar la vida.". Claudio Naranjo nos habla de esta verdad en un diálogo en un centro comercial...




Un guerrero piensa en su muerte cuando las cosas pierden claridad. Para la mayoría de la gente, la muerte es muy vaga y remota. Jamás pensamos en ella.

¿Por qué no? ¿Por qué hacerlo?

Muy sencillo. Porque la idea de la muerte es lo único que templa nuestro espíritu.

"Ya cuando el conocimiento se convierte en algo que da miedo, el hombre también se da cuenta de que la muerte es la compañera inseparable que se sienta a su lado en el petate. Cada trocito de conocimiento que se vuelve poder tiene a la muerte como fuerza central. La muerte da el último toque, y lo que la muerte toca se vuelve en verdad poder.

"Un hombre que sigue el camino del guerrero se enfrenta en cada recodo con la aniquilación inminente, y sin poder evitarlo se vuelve terriblemente consciente de su muerte. Sin la conciencia de la muerte no sería más que un hombre común envuelto en actos comunes. Carecería de la potencia necesaria, de la concentración necesaria que transforman en poder mágico nuestro tiempo ordinario sobre la tierra.

El camino del guerrero